La renta variable (I)

brands2En esta entrada vamos a seguir con la cartera de inversión, hablando sobre el activo más seguro a largo plazo: la renta variable.

Cuando mucha gente oye hablar de renta variable, lo primero que le viene a la cabeza es “la bolsa”, esa especie de casino donde los incautos salen desplumados.

Lo que tenemos que pensar cuando hablamos de renta variable es en participaciones de empresas, que realizan una actividad y cuando esas empresas van bien, tienen beneficios. En general, parte de esos beneficios se reparten entre los accionistas vía dividendo, y otra parte se suele reinviertir en la propia empresa para que siga creciendo.

Esa participación en empresas se materializa en forma de acciones. Cuando una empresa cotiza en bolsa, las acciones se pueden comprar y vender en los mercados bursátiles que hay en todo el mundo (la bolsa de Madrid, New York, Frankfurt, Londres, Tokio…). Hoy en día, gracias a internet, podemos realizar estas operaciones fácilmente y sin movernos de casa.

La denominación de renta variable proviene del hecho de que la valoración de esas acciones va cambiando constantemente, en función de la oferta y la demanda. Cuando hay una fuerte demanda de acciones de una determinada empresa, el precio sube, y cuando hay una venta masiva de acciones, el precio baja.

Estas oscilaciones que se producen en el corto plazo, la mayoría de las veces no tienen nada que ver con la situación real de la empresa y son fruto de la coyuntura de los mercados o movimientos puramente especulativos.

Como inversores a largo plazo, nos tenemos que olvidar de esas oscilaciones que se producen a corto plazo, de lo que leamos en la “prensa especializada” y oigamos en la televisión. Todo eso se denomina “ruido” en los mercados, y si logramos abstraernos de ello, habremos dado el paso más importante para ser un buen inversor a largo plazo.

Históricamente, la renta variable a largo plazo ha aumentado su valor muchísimo más que cualquier otro tipo de activo. A continuación os adjunto la gráfica que me hizo “ver la luz”. Se trata de la evolución de 1$ invertido en acciones americanas desde el año 1800 hasta nuestros días, comparándolo con la evolución de otros activos, como son la renta fija o el oro.

Es importante fijarse que la escala vertical es logarítmica, para poder representar mejor la evolución. Sin ese ajuste, no podría ni realizarse esta comparativa.

Gráfica bolsa

Fuente: Jeremy Siegel

Como podéis observar, $1 invertido en bolsa en el año 1800 tendría actualmente un valor de unos $11.000.000. A lo largo de todos esos años, hemos vivido dos guerras mundiales, el crack del 29, la crisis del petróleo en los años 70, la explosión de la burbuja de las tecnológicas en el año 2000, los atentados contra las torres gemelas, la actual crisis económica que comenzó en el 2008… y sin embargo, la evolución de la renta variable a lo largo de la historia ha sido imparable y ascendente, con una rentabilidad media anualizada del 10%.

Con una perspectiva de inversión a largo plazo, todos esos eventos mencionados, que conllevaron grandes desplomes en la bolsa, se diluyen como gotas de lluvia en el océano.

Por ejemplo, ¿conocéis cuál es la situación actual del mercado americano?

En el año 2008 la caída fue de cerca de un 34%. Si en ese momento hubiésemos vendido nuestras acciones presa del pánico, tendríamos unas pérdidas considerables. Si hubiésemos actuado con la cabeza fría, pensando que la bolsa a largo plazo siempre sube, ahora mismo tendríamos un 71% más de capital que antes de comenzar la crisis, ya que desde que la bolsa tocó suelo, la revalorización ha sido del 258% (que representa una rentabilidad anualizada del 20%). Adjunto un gráfico del índice “Total Stock Market”, que representa la totalidad del mercado USA.

Fuente: Morningstar

Fuente: Morningstar

Una vez que hemos visto todo esto, creo que podremos estar de acuerdo con el mejor inversor de la historia: Warren Buffett, que afirmaba que “La renta variable es el activo más seguro que hay, el riesgo proviene de no saber lo que se está haciendo”.

En próximas entradas hablaremos sobre índices, rentabilidades, volatilidad y cómo diversificar de forma sencilla.