¿Tienes una startup?

Tienes una StartupTras una temporada sin escribir en el blog, vuelvo a la carga con nuevas entradas. En las próximas publicaciones hablaré de algunos de los libros que he leído este verano.

El primero de ellos es “¿Tienes una Startup?”, de Luis Martín Cabiedes, uno de los inversores en startups más relevantes en España.

El libro me ha gustado, y mucho. Es más, creo que es el mejor libro que he leído últimamente sobre esta temática.

En primer lugar, está escrito por alguien que es un inversor de éxito, y no un teórico. Comienzan a aburrirme tremendamente los “vendedores de humo” que se dedican a escribir libros, dar conferencias, etc, y nunca han salido al mundo real a montar una empresa. De hecho en el prólogo del libro el propio autor habla de esto mismo y anima a los emprendedores a que “dejen de emprender y se dediquen a crear una empresa”.

Se trata de un libro muy ameno, escrito con un estilo muy directo, sin tecnicismos ni cosas raras y con mucho sentido común. Durante su lectura el autor me ha arrancado más de una sonrisa y también alguna carcajada con alguna de las anécdotas que cuenta. Muchas veces te sientes identificado con muchos de los tópicos y situaciones que se describen en el mismo.

El libro comienza realizando un análisis de la actualidad del universo emprendedor en España. En estos momentos, el autor, tiene la impresión de que existe una burbuja en todo esto de las startups y lo que se mueve alrededor, por lo que se ha vuelto cauteloso. Hay “demasiada gente montando shows y demasiada poca montando negocios” y “una parte importante del dinero que se está invirtiendo hoy en startups se está tirando”.

Por otro lado, también se habla de la dificultad de emprender en España, donde es “casi ilegal, y no digamos innovar. Aquí muchas de las cosas realmente innovadoras están prohibidas”.

A continuación entra en harina hablando de los emprendedores, desmitificando el concepto la feliz idea revolucionaria que te hará rico. Muchas de las empresas de éxito no fueron las primeras, como puede ser el caso de Google. Lo importante no es llegar antes, sino llegar mejor.

En el libro también “se carga” el mito de la innovación. Hay empresas innovadoras de éxito, pero también hay empresas que se dedican a copiar y son muy rentables, o empresas que en su día fueron innovadoras, pero hace mucho que no innovan y les sigue yendo bien. De hecho, Google se dedica a comprar empresas y hace mucho que no inventa nada.

Se repasan algunos conceptos como el Canvas o la metodología Lean Startup, y a mitad del libro se entra a hablar en profundidad de la figura del inversor y lo que busca cuando invierte. Quizás esta parte es la más interesante, ya que se nota la experiencia del autor como inversor profesional, además de explicarnos su propia estrategia de inversión. Quizás en otra entrada amplíe un poco lo referente a la inversión y la estrategia.

En el libro se comentan muchas cosas interesantes, pero me voy a quedar con tres ideas que me parecen muy importantes y que personalmente comparto al 100%:

La principal fuente de financiación de una empresa son los clientes: Para mí es lo más importante. Estamos todo el día oyendo hablar de buscar inversores, lograr una buena valoración de nuestro negocio y rondas de financiación, pero al final lo importante son los clientes, ya que son la clave de la viabilidad de una empresa.

La internacionalización: Hay quien piensa que internacionalizar es invertir y gastar fuera. Internacionalizar es vender fuera. Primero prueba a fondo tu mercado y cuando tengas algo realmente bueno que exportar, sácalo al mundo sin complejos.

Cuando te presentes a un inversor olvídate de Powerpoints, puestas en escena, Excel con previsiones, etc. El inversor quiere saber “quién eres, qué estás haciendo, cómo has llegado aquí y qué te propones. Cómo surgió la idea y por qué crees que es una buena oportunidad de negocio”. Si al inversor le interesa, ya hará él sus números.

En definitiva, me ha gustado mucho el libro y creo que se pueden sacar muchas cosas de provecho de él. Lo recomiendo a los lectores de este blog, al igual que lo he recomendado a algunos amigos últimamente.

Glen y John

Lobo Wall Street

En este post voy a hablar de Glen Murphy y John Surplice, dos gestores de fondos de una conocida gestora que se llama Invesco.

Como he dicho, Glen y John son dos gestores que trabajan en Invesco y ambos gestionan fondos que invierten en Europa. Son compañeros de trabajo, puede que tengan el despacho muy cerca uno del otro, e incluso, se vayan a tomar cervezas por la tarde al salir del trabajo.

En realidad no conozco ni a John ni a Glen, y me importa poco lo que hagan cuando salen del trabajo. Lo que ocurre es que me “mosquean” algunas cosas que he visto mientras echaba un vistazo en un fondo que le interesaba a un amigo.

El fondo que interesaba a mi amigo es el que gestiona (o más bien gestionaba) Glen Murphy: Invesco Pan European Structured Equity E (ISIN LU0119753308).

Digo lo de que “más bien gestionaba”, porque hace un mes, cuando estaba mirando el fondo, el gestor era el tal Glen Murphy y ahora, de repente parece que el gestor es un tal Thorsten Paarmann. Estos cambios en los gestores es la primera cosa que me mosquea y no me parece una cuestión superflua, y si no basta con ver lo que ha ocurrido en Bestiver tras abandonar la gestora su anterior Director General, Francisco García Paramés.

Volviendo a lo de Invesco, la gráfica que me pasa mi amigo es una parecida a esta:

Invesco Pan European Structured grafica

Fuente: Fondotop (Renta4)

¡Qué maravilla! ¡qué perfección! Lo que estoy viendo es la gráfica de los 10 últimos años, donde el fondo supera ampliamente al índice europeo. Viendo la “pericia” del gestor, que tiene 5 estrella Morningtar y con ese nombre “European Structured Equity”, no me queda ninguna duda, ¡lo compro!

Entonces lo que se me ocurre es mirar cuál ha sido la evolución del fondo desde que se tienen datos, y obtengo así la gráfica del mismo fondo desde el año 2000:

Invesco Pan European Structured grafica max

Fuente: Fondotop (Renta4)

 

Aquí la cosa cambia. Para empezar, vemos que la rentabilidad del fondo y el índice 15 años después es muy parecida. Pero es que además se puede observar que ese buen comportamiento de los últimos 10 años ha servido para mitigar los 5 años anteriores, que lo hizo realmente peor que el índice. ¿Qué hubiera pasado si inviertes en el 2001? Probablemente en el año 2006 (o antes) estarías harto del fondo (y de Glen) y lo hubieses vendido. Normalmente estas cosas suelen suceder justo en el momento en el que el fondo comienza a comportarse mejor que el índice. La comisión de este fondo es del 2,25% y el TER (gastos totales) del 2,53%. Un fondo muy muy caro.

¿Y qué tiene que ver John con todo esto? Pues casualmente, cuando andaba buscando este fondo, me equivoqué y me puse a ver este otro, que tiene un nombre parecido:

Invesco Pan European Equity E (ISIN LU0115141201). Como veis, el nombre es parecido, tiene también 5 estrellas Morningstar y lo gestiona un tal John Surplice. Además aparece entre los recomendados en Renta4. Viendo todo esto, podíamos suponer que el fondo será muy parecido al anterior. Pues ahí va la gráfica desde el año 2000:

Invesco Pan European Equity grafica

Fuente: Fondotop (Renta4)

 

¡Lo que veo me deja totalmente atónito! El comportamiento del fondo es bastante peor que el índice.

Si hubieses invertido 10.000 € en el año 2000, en el año 2015 tendrías… 10.456 €!!!! Prácticamente lo mismo, con el agravante de que la inflación (suponiendo un 3%) haría que tus 10.456 € de ahora equivaliesen a 6.711 €, es decir, que parece que has preservado el capital, pero en realidad has perdido el 33%.

Lo más sangrante es que el TER de esta maravilla es del 2,48%. Es decir, que todos los años estás pagando un 2,48% a un tío para que al cabo de 15 años te haga perder el 33% de tu dinero. Es más, en el año 2009 tus 10.000 € llegaron a valer cerca de 3.000 € (pérdida del 70%). Después de esto si tu pareja no te pide el divorcio, es que te quiere para siempre.

Gestión Pasiva Vs Gestión Activa

VSLa entrada de hoy en el blog es algo sobre lo que quería escribir desde hacía tiempo y que ha vuelto a mi cabeza estos días, a raíz de una consulta que me ha hecho un amigo: un eterno dilema en la inversión, es decir, si nos decantamos por una gestión activa o por gestión pasiva.

Cuando hablamos de Gestión Activa, nos estamos refiriendo generalmente a fondos de inversión en las que un gestor trata de seleccionar los mejores activos en cada momento con el fin de obtener una rentabilidad superior a la que nos da el propio mercado. Es decir, si un año el IBEX da una rentabilidad del 8% y el gestor ha sido suficientemente habilidoso como para seleccionar un conjunto de acciones que nos dé una rentabilidad superior (un 11% por ejemplo), estamos ante un éxito por parte del gestor, ya que ha obtenido una buena rentabilidad, superando al índice por una diferencia del 3%.

¿Y qué gana el gestor en todo esto? Pues mucho. Lo primero que hay que indicar es que la gestión activa es cara, ya que lo normal es que la gestora se lleve una comisión que oscila entre el 1,5% y el 2% del capital invertido, tal y como indiqué en este post.

Esta comisión está ya descontada de la rentabilidad que se publica del fondo, por lo que cuando leemos que un fondo de inversión nos ha dado una rentabilidad del 11%, en realidad el gestor ha obtenido un 13% y le ha restado su 2%. Además, puede haber otras comisiones “por éxito”, de tal manera que además tengas que pagar un porcentaje del margen de beneficio sobre el índice.

Hay quien piensa que las comisiones dan igual, que si el gestor me “hace ganar dinero”, pues que se lleve su parte, pero…

¿Y qué pasa cuando las cosas van mal? Ahora imaginad que viene un año bursátil muy malo, y que el gestor por muy habilidoso que sea termina teniendo una rentabilidad negativa del fondo, como por ejemplo un -6%. En este caso vas a pagar igualmente tu comisión del 2%, por lo que el gestor no pierde y la rentabilidad que te va a dar el fondo en este ejemplo sería de un -8%.

El gestor siempre se va a llevar su comisión, pase lo que pase, por lo que el negocio es redondo. Lo mismo pasa en los planes de pensiones, con el agravante de que tienes tu dinero prisionero de los bancos y gestoras, pero de eso ya hablaré más adelante.

Te preguntarás si un 2% es mucho o poco. Imagínate un fondo cualquiera que gestione 5.000 millones de euros (algo normal en cualquier gestora de fondos potentes). Sólo con la comisión, la gestora de fondos gana 100 millones de euros al año, lo haga bien o mal.

En la Gestión Pasiva, no se busca batir un determinado índice, sino simplemente replicarlo. Es decir, que si el SP500 da una rentabilidad del 9% un año, invirtiendo en un fondo indexado la rentabilidad que obtendrás será casi del 9%. En realidad será un poco menos, ya que hay que pagar una comisión, pero que en este caso será de un 0,15% ó 0,20%, es decir unas diez veces más barata que la gestión activa.

¿La gestión activa da rendimientos mayores que la pasiva? Este es el eterno debate. Los defensores de la gestión activa dicen que se puede batir al mercado de forma sistemática. La realidad nos dice lo contrario, que es muy difícil que alguien obtenga de forma continuada a lo largo de los años rendimientos superiores a la rentabilidad media que nos da el mercado. Hay libros muy interesantes que hablan de todo esto, como por ejemplo Un paseo aleatorio por Wall Street (Burton G. Malkiel) o Common Sense on Mutual Funds (John Boogle).

En concreto, en este último libro, se hace un estudio del comportamiento de los fondos de gestión activa entre 1083 y 2008.

Gestión activa-pasiva

Fuente: Common sense on mutual funds

 

En esos 25 años, han sobrevivido 207 fondos, de los cuales 175 lo han hecho peor que el índice y sólo 32 han logrado superarlo. De esos 32 fondos, la mayoría ha logrado una ventaja anualizada que no llega al 1%: para ese camino no necesito alforja.

La rentabilidad media esperada de la bolsa a largo plazo es de aproximadamente un 10%. Hay gestores (muy pocos), como es el caso de Francisco García Paramés, que ha logrado con el fondo Bestinfond una rentabilidad media anualizada de más del 16% en 22 años. Como caso excepcional está Warren Buffett, que ha logrado un 21,6% anualizado en 50 años. (Fuente: el Confidencial).

La reflexión de todo esto es clara. En una inversión a largo plazo, salvo que tengas la suerte de encontrar entre los más de 5.000 fondos de inversión disponibles uno que, como en los ejemplos anteriores, logre batir al mercado sistemáticamente año tras año, lo normal es que obtengas un rendimiento inferior al índice.

Lo más normal es que te ocurra algo parecido a esto: elijes el fondo que está de moda y justo después de comprarlo comienza a ir mal. Al cabo de unos meses lo cambias por otro, que has leído en no sé qué revista o foro que es muy bueno y te vuelve a pasar lo mismo, con el agravante de que el fondo que vendiste a empezado a ir mejor… y así sucesivamente. El resultado es que la rentabilidad que se obtiene es pésima.

Lo que recomiendo es diseñar una cartera de inversión equilibrada, acorde a tu perfil de riesgo y olvidarte de gestoras maravillosas y gestores estrella. Lo más sencillo para el más común de los mortales es replicar al mercado y “conformarse” con ese 10% de rentabilidad prevista.

En el próximo post ilustraré todo esto contando la historia de John y Glen, dos gestores de fondos de trayectorias opuestas. Eso será la semana que viene.

Ahorro e inversión: 5 cosas que no debes olvidar

dont forgetSiguiendo el hilo abierto sobre ahorro e inversión, antes de “entrar en harina” y ponerme a hablar de clases de activos y carteras de inversión, quería hacer una breve reflexión sobre 5 puntos que me parecen muy importantes y que conviene no olvidar nunca:

1- Tus ingresos vendrán de tu trabajo: algunas personas piensan que se puede vivir de la bolsa sin tener que trabajar en otra cosa, pero la realidad es que esto no es posible en la mayoría de los casos . No voy a hablaros de trading, ni de comprar y vender acciones, porque generalmente eso sólo lleva al desastre. Voy a hablar de inversión a largo plazo y de cómo obtener un buen rendimiento del dinero que tanto esfuerzo cuesta ganar trabajando. Para que os hagáis una idea, la rentabilidad media anual esperada de todo lo que os voy a contar está entre un 7% y un 10%. Puede parecer poco, pero en futuras entradas veréis que no lo es si miramos a largo plazo y dejamos funcionar el interés compuesto.

2- Ahorrar es un buen hábito: es muy importante tener el hábito de ahorrar una cantidad de dinero todos los meses. Es posible que mucha gente diga que no puede ahorrar nada, pero con un poco de esfuerzo, todo el mundo puede ahorrar algo, aunque parezca poco. Lo mejor es guardar una cantidad predefinida al principio de cada mes.

3- Ten un colchón de seguridad para imprevistos: es conveniente tener una cantidad de dinero disponible en todo momento para afrontar cualquier gasto imprevisto, que siempre surgen y como su nombre dice… son imprevistos. Esta cantidad es variable en función de los gastos de cada uno, situación laboral, etc.

4- Invierte sólo lo que no vas a necesitar a corto plazo: voy a hablar de inversión a largo plazo, que significa un horizonte temporal de 10, 20, 30 años o más. Si tienes previsto un gasto a corto o medio plazo, no inviertas ese dinero, ya que es posible que el momento de sacar el dinero no sea el óptimo desde el punto de vista de rentabilidad e incluso pierdas dinero.

5- No inviertas en nada que no entiendas: En el mercado existen muchos productos de inversión: acciones, fondos, futuros, CFDs… y muchos de ellos no están pensados para inversores individuales o con pocos conocimientos financieros (por ejemplo las famosas preferentes). En este blog voy a hablar de conceptos sencillos y por eso recomiendo encarecidamente no invertir en nada que no se entienda. Por desgracia, los productos que nos ofrecen habitualmente los bancos son totalmente opacos y aún así nos seguimos fiando.