La renta variable (III): Fondos de inversión cotizados (ETF)

ETFEn esta tercera entrada sobre la renta variable voy a hablar sobre un producto sumamente interesante, sobre todo para los inversores que buscan replicar índices: los ETF (Exchange Traded Fund).

Los ETF son fondos de inversión cotizados, es decir, que se pueden comprar y vender en los mercados financieros como si fuesen acciones normales y corrientes. De hecho, los ETF en general, reparten dividendos al igual que las acciones.

En un fondo de inversión, desde que se da la orden de compra o venta de participaciones trascurren normalmente tres días. En el caso de los ETF se pueden comprar y vender al instante en el mercado de valores donde coticen, y es por ese motivo por el que es usado por muchos inversores como instrumento de especulación, trading intradía o inversiones a corto plazo.

A nosotros los ETF nos van a interesar por otra razón, y es que por lo general replican índices (SP500, Eurostoxx, IBEX35, MSCI…) y pueden ser muy útiles para la inversión pasiva.

He incluido los ETF en esta sección de renta variable porque es lo más habitual, pero hay que indicar que hay muchos ETFs de renta fija, otros que replican materias primas como el petroleo o la cotización metales preciosos como el oro.

Los ETF se identifican habitualmente por un “ticker” o conjunto de tres o cuatro letras. A continuación adjunto algunos ejemplos de los ETF más populares:

SPY: Replica el índice SP500. Comisión de gestión del 0,10%

VIG: Vanguard Dividend Appreciation. Replica un índice de acciones USA con dividendo creciente en los últimos 10 años. Comisión de gestión del 0,10%.

VWO: Replica el índice FTSE Emerging Markets. Comisión de gestión del 0,15%

Una gran ventaja es que las comisiones de gestión de este tipo de productos es bajísima. Por ejemplo, el ETF más popular que replica el índice norteamericano SP500 es el SPY, con una comisión de gestión del 0,10%, mientras que cualquier fondo de gestión activa para el mercado USA tiene una comisión de gestión del 1,5% al 2%, es decir pagas entre 15 y 20 veces más en comisiones.

Por ejemplo, para un patrimonio de 50.000 euros, la comisión de gestión anual con un ETF sería de 50 €  y si estamos utilizando un fondo de gestión activa estaríamos pagando entre 750 € y 1.000 € en comisiones. ¡La diferencia es abismal! Este es el momento en el que mucha gente dice “pero con la gestión activa los rendimientos son mayores porque el gestor selecciona las mejores acciones”. Por desgracia esto no es así normalmente, y como veremos más adelante, la mayoría de los gestores son incapaces de batir sistemáticamente a sus índices de referencia.

Otra gran ventaja de los ETF sobre los fondos de inversión es la transparencia. Normalmente si inviertes en un fondo de inversión es muy difícil conocer en qué acciones está invirtiendo el fondo. En cambio, en los ETF se puede saber en todo momento dónde está invertido hasta el último euro. Adjunto como ejemplo las posiciones de este ETF, que invierte en empresas USA con dividendo creciente: DGRW.

Por último, una ventaja sobre los fondos de inversión indexados, es que la oferta de éstos es muy limitada, en cambio hay gran cantidad ETF, que replican índices de todo tipo.

Ahora toca hablar de las desventajas respecto a los fondos de inversión:

Cuando se compran o se venden hay que pagar una comisión de compraventa de acciones. En el caso de ETFs cotizados en mercados internacionales (lo más habitual) suele ser de un 0,15%, con un mínimo de 15$. Esto hace que los ETF no sirvan para ir invirtiendo pequeñas cantidades.

Otra desventaja es que al pagar dividendo, hay que tributar a Hacienda por el dividendo cobrado, mientras que los fondos habitualmente son de acumulación y re invierten automáticamente los dividendos, de tal forma que no se tributa por ello.

La mayor de las desventajas es que no se pueden realizar traspasos de capital entre ETFs. En los fondos de inversión sí se puede traspasar el capital sin tener que tributar. En el caso de los ETF para traspasar el capital de un ETF a otro, primero hay que vender el ETF, tributar por la plusvalía (si la hay) y volver a comprar el ETF que nos interesa, pagando además comisiones de compraventa.

¿Fondos o ETF? Ese es el dilema. Cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Más adelante iremos profundizando más.

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La renta variable (II): índices y fondos de inversión

bolsa-NYEn esta entrada voy a seguir hablando sobre la renta variable, centrándome en conceptos muy importantes, como son los índices y los fondos de inversión.

Índice bursatil: Un índice bursatil es una forma de representar, mediante un valor, la evolución de un conjunto de acciones.

El más conocido en España es el Ibex35, que representa la evolución de las 35 empresas de mayor capitalización de España. Realmente es un índice poco representativo, ya que seis empresas representan el 64% del mismo (Santander, Telefónica, BBVA, Inditex, Iberdrola y Repsol).

Otros índices internacionales son el S&P500, que representa a las 500 empresas de mayor capitalización en USA, Eurostoxx 50 (eurozona),  DAX 30 (Alemania), CAC 40 (Francia) o Nikkei 225 (Japón). El número que acompaña al índice indica el número de empresas que componen el mismo.

Hay otros índices, como los MSCI o FTSE, que no sólo abarcan las empresas de mayor capitalización, sino que tienden a representar mercados enteros, incluyendo empresas medianas y pequeñas: MSCI Europe, FTSE Emerging markets, MSCI World…

La forma más habitual de ponderar las diferentes compañías dentro del índice es por capitalización, es decir, proporcionalmente a la capitalización de la compañía en ese momento, que se calcula multiplicando el número total de acciones por su cotización. Por ejemplo, Apple, que es la mayor empresa del mundo por capitalización (567.290 millones de dólares) tiene un peso del 3,36% en el S&P500.

Fondos de inversión: Los fondos de inversión son instrumentos de inversión colectiva, que permiten al inversor diversificar su patrimonio de manera sencilla y no tener que preocuparse constantemente de cotizaciones, mercados, etc…

A los inversores de un fondo de inversión se les denomina partícipes y la inversión se materializa mediante la adquisición de participaciones del mismo, que tienen un determinado valor liquidativo, que se actualiza a diario.

El fondo de inversión suele tener uno o varios gestores, que son los que se encargan de ir invirtiendo el patrimonio del fondo a cambio de una comisión.

Una de las grandes ventajas de los fondos de inversión es que se puede traspasar el patrimonio de un fondo a otro sin tener que pagar a Hacienda por las plusvalías, ya que sólo se tributa por las mismas en el momento de la venta.

Los fondos pueden ser de gestión activa (la mayoría de ellos) o gestión pasiva (también llamados indexados).

En los fondos de gestión activa, el gestor intenta seleccionar un conjunto de acciones con el fin de batir un determinado índice bursátil. Por ejemplo, el fondo Metavalor, de la gestora Metagestión, invierte en acciones españolas y su índice de referencia a superar es el Ibex35. Adjunto ficha del fondo como ejemplo: ficha Metavalor julio 2014 

Las comisiones de gestión de este tipo de fondos son bastante altas y oscilan entre un 1,5% y un 2% anual sobre la inversión. Diariamente se descuenta la parte proporcional de esta comisión y ya aparece restada en las rentabilidades que publica el fondo. También puede haber comisiones de depósito, aunque habitualmente no se cobran en España.

En el caso de los fondos indexados o de gestión pasiva, el gestor se “conforma” con replicar un determinado índice y su única preocupación es que la composición del fondo se asemeje lo máximo posible al índice. Por ejemplo, el fondo Amundi Funds Index Equity Europe – AE replica el índice MSCI Europe, que representa todo el mercado europeo.

Las comisiones que se aplican en este tipo de fondos son bastante más bajas que en el caso de los fondos de gestión activa. En el caso del fondo de Amundi anterior es de sólo el 0,15% (unas 10 veces más barato que un fondo de gestión activa).

La mejor forma de adquirir un fondo de inversión es a través de entidades especializadas, como son Renta4, Selfbank, Inversis, etc… y no a través de bancos tradicionales, que tienen menor variedad y operativa más complicada.

En próximas entradas que dedique a las inversiones me centraré en la inversión pasiva y sus ventajas, así como en un tipo de activo que ofrece muchísima más variedad que los fondos de inversión indexados a la hora de replicar índices: los ETF.

La renta variable (I)

brands2En esta entrada vamos a seguir con la cartera de inversión, hablando sobre el activo más seguro a largo plazo: la renta variable.

Cuando mucha gente oye hablar de renta variable, lo primero que le viene a la cabeza es “la bolsa”, esa especie de casino donde los incautos salen desplumados.

Lo que tenemos que pensar cuando hablamos de renta variable es en participaciones de empresas, que realizan una actividad y cuando esas empresas van bien, tienen beneficios. En general, parte de esos beneficios se reparten entre los accionistas vía dividendo, y otra parte se suele reinviertir en la propia empresa para que siga creciendo.

Esa participación en empresas se materializa en forma de acciones. Cuando una empresa cotiza en bolsa, las acciones se pueden comprar y vender en los mercados bursátiles que hay en todo el mundo (la bolsa de Madrid, New York, Frankfurt, Londres, Tokio…). Hoy en día, gracias a internet, podemos realizar estas operaciones fácilmente y sin movernos de casa.

La denominación de renta variable proviene del hecho de que la valoración de esas acciones va cambiando constantemente, en función de la oferta y la demanda. Cuando hay una fuerte demanda de acciones de una determinada empresa, el precio sube, y cuando hay una venta masiva de acciones, el precio baja.

Estas oscilaciones que se producen en el corto plazo, la mayoría de las veces no tienen nada que ver con la situación real de la empresa y son fruto de la coyuntura de los mercados o movimientos puramente especulativos.

Como inversores a largo plazo, nos tenemos que olvidar de esas oscilaciones que se producen a corto plazo, de lo que leamos en la “prensa especializada” y oigamos en la televisión. Todo eso se denomina “ruido” en los mercados, y si logramos abstraernos de ello, habremos dado el paso más importante para ser un buen inversor a largo plazo.

Históricamente, la renta variable a largo plazo ha aumentado su valor muchísimo más que cualquier otro tipo de activo. A continuación os adjunto la gráfica que me hizo “ver la luz”. Se trata de la evolución de 1$ invertido en acciones americanas desde el año 1800 hasta nuestros días, comparándolo con la evolución de otros activos, como son la renta fija o el oro.

Es importante fijarse que la escala vertical es logarítmica, para poder representar mejor la evolución. Sin ese ajuste, no podría ni realizarse esta comparativa.

Gráfica bolsa

Fuente: Jeremy Siegel

Como podéis observar, $1 invertido en bolsa en el año 1800 tendría actualmente un valor de unos $11.000.000. A lo largo de todos esos años, hemos vivido dos guerras mundiales, el crack del 29, la crisis del petróleo en los años 70, la explosión de la burbuja de las tecnológicas en el año 2000, los atentados contra las torres gemelas, la actual crisis económica que comenzó en el 2008… y sin embargo, la evolución de la renta variable a lo largo de la historia ha sido imparable y ascendente, con una rentabilidad media anualizada del 10%.

Con una perspectiva de inversión a largo plazo, todos esos eventos mencionados, que conllevaron grandes desplomes en la bolsa, se diluyen como gotas de lluvia en el océano.

Por ejemplo, ¿conocéis cuál es la situación actual del mercado americano?

En el año 2008 la caída fue de cerca de un 34%. Si en ese momento hubiésemos vendido nuestras acciones presa del pánico, tendríamos unas pérdidas considerables. Si hubiésemos actuado con la cabeza fría, pensando que la bolsa a largo plazo siempre sube, ahora mismo tendríamos un 71% más de capital que antes de comenzar la crisis, ya que desde que la bolsa tocó suelo, la revalorización ha sido del 258% (que representa una rentabilidad anualizada del 20%). Adjunto un gráfico del índice “Total Stock Market”, que representa la totalidad del mercado USA.

Fuente: Morningstar

Fuente: Morningstar

Una vez que hemos visto todo esto, creo que podremos estar de acuerdo con el mejor inversor de la historia: Warren Buffett, que afirmaba que “La renta variable es el activo más seguro que hay, el riesgo proviene de no saber lo que se está haciendo”.

En próximas entradas hablaremos sobre índices, rentabilidades, volatilidad y cómo diversificar de forma sencilla.

La cartera de inversión

bigstock_investment_portfolio_6722971Esta semana continuaré con el tema referente al ahorro e inversión y hablaremos de la cartera de inversión.

Una cartera de inversión es un conjunto de activos, que pueden ser de diversos tipos, cuya función principal es diversificar, de tal manera que reduzcamos el riesgo.

Estos activos se pueden dividir en varias categorías, que enunciaremos a continuación y que analizaremos con más detenimiento en futuras entradas:

 

– Renta variable: Cuando hablemos de renta variable nos vamos a referir principalmente a acciones de empresas. Se puede participar renta en variable mediante acciones adquiridas en los mercados bursátiles, contratando fondos de inversión (de renta variable) o mediante fondos cotizados (ETF). No hablaremos de otros productos más complejos que no son adecuados para esta filosofía de inversión (futuros, opciones, etc…).

La principal característica de la renta variable, es que su valor sufre variaciones a diario, en función de las cotizaciones bursátiles, pero os adelanto que a largo plazo es el tipo de activo más seguro y rentable que existe.

– Renta fija: Cuanto hablemos de renta fija nos referiremos tanto a deuda pública (gobiernos u otras instituciones públicas), como a deuda corporativa (emitida por empresas). Al igual que la renta variable, la renta fija puede ser adquirida comprando directamente bonos, letras del tesoro, obligaciones… , participando en un fondo de inversión de renta fija o mediante fondos cotizados de renta fija.

Normalmente, la renta fija es menos volátil que la renta variable, pero no siempre es así, ya que existen muchos tipos de renta fija en función del plazo de vencimiento y de la calidad crediticia.

– Otros activos: Los principales tipos de activos que deben componer una cartera de inversión son la renta variable y la renta fija, pero existen otros que pueden ser interesantes con el fin de completar la cartera y lograr una mayor diversificación. Estos activos pueden ser los metales preciosos (el oro principalmente), los inmuebles y algunas materias primas en menor medida.

En futuras entradas dedicadas a la inversión iremos viendo con más detalle los tipos de activos descritos, sus rentabilidades esperadas y su “riesgo” o volatilidad asociada, para poder componer de esta forma la cartera de inversión. A la hora de conformar la cartera, deberemos elegir los porcentajes con los que nos sintamos más cómodos y nos permitan obtener la rentabilidad que esperamos.

Ahorro e inversión: 5 cosas que no debes olvidar

dont forgetSiguiendo el hilo abierto sobre ahorro e inversión, antes de “entrar en harina” y ponerme a hablar de clases de activos y carteras de inversión, quería hacer una breve reflexión sobre 5 puntos que me parecen muy importantes y que conviene no olvidar nunca:

1- Tus ingresos vendrán de tu trabajo: algunas personas piensan que se puede vivir de la bolsa sin tener que trabajar en otra cosa, pero la realidad es que esto no es posible en la mayoría de los casos . No voy a hablaros de trading, ni de comprar y vender acciones, porque generalmente eso sólo lleva al desastre. Voy a hablar de inversión a largo plazo y de cómo obtener un buen rendimiento del dinero que tanto esfuerzo cuesta ganar trabajando. Para que os hagáis una idea, la rentabilidad media anual esperada de todo lo que os voy a contar está entre un 7% y un 10%. Puede parecer poco, pero en futuras entradas veréis que no lo es si miramos a largo plazo y dejamos funcionar el interés compuesto.

2- Ahorrar es un buen hábito: es muy importante tener el hábito de ahorrar una cantidad de dinero todos los meses. Es posible que mucha gente diga que no puede ahorrar nada, pero con un poco de esfuerzo, todo el mundo puede ahorrar algo, aunque parezca poco. Lo mejor es guardar una cantidad predefinida al principio de cada mes.

3- Ten un colchón de seguridad para imprevistos: es conveniente tener una cantidad de dinero disponible en todo momento para afrontar cualquier gasto imprevisto, que siempre surgen y como su nombre dice… son imprevistos. Esta cantidad es variable en función de los gastos de cada uno, situación laboral, etc.

4- Invierte sólo lo que no vas a necesitar a corto plazo: voy a hablar de inversión a largo plazo, que significa un horizonte temporal de 10, 20, 30 años o más. Si tienes previsto un gasto a corto o medio plazo, no inviertas ese dinero, ya que es posible que el momento de sacar el dinero no sea el óptimo desde el punto de vista de rentabilidad e incluso pierdas dinero.

5- No inviertas en nada que no entiendas: En el mercado existen muchos productos de inversión: acciones, fondos, futuros, CFDs… y muchos de ellos no están pensados para inversores individuales o con pocos conocimientos financieros (por ejemplo las famosas preferentes). En este blog voy a hablar de conceptos sencillos y por eso recomiendo encarecidamente no invertir en nada que no se entienda. Por desgracia, los productos que nos ofrecen habitualmente los bancos son totalmente opacos y aún así nos seguimos fiando.

Ahorro e inversión

Pig

Tras un pequeño parón, obligado por motivos laborales, retomo la actividad del blog.

Con esta entrada inauguro una nueva sección, dedicada al ahorro e inversión, enfocada a que cualquiera de nosotros pueda gestionar su patrimonio de forma sencilla y eficiente.

Como ya comenté en la primera entrada del blog, de nada nos sirve tener éxito profesional si luego no somos capaces de gestionar correctamente nuestro patrimonio personal, independientemente de si es grande o pequeño.

A lo largo de diferentes posts, iré explicando algunos conceptos básicos, los tipos de activos (renta fija, renta variable, etc…) y cómo configurar una cartera de inversión adaptada a todos los bolsillos, que podrás gestionar tú mismo de forma muy sencilla, sin tener que dedicar mucho tiempo y esfuerzo.

¿Por qué creo que debes aprender todo esto?

– El dinero cuesta mucho ganarlo y en general no nos preocupamos de gestionarlo correctamente.

– El banco no es tu amigo. Así de crudo…

– Olvídate de los “gestores profesionales”: en general se preocupan más por su propio beneficio que por el de sus clientes.

– Tal y como están las cosas, hay que ir olvidándose del sistema público de pensiones e ir pensando que cada uno va a tener que sacarse las castañas del fuego.

¿Cómo comencé con estos temas?

Todo lo que voy a ir contando lo he ido aprendiendo durante los últimos años leyendo y por la propia experiencia. Al principio caí en la tentación de pensar que podía “pegar un pelotazo” con la bolsa. Con el tiempo te das cuenta de que eso no suele suceder, sino todo lo contrario.

Un día navegando por internet llegué hasta un blog llamado inversorinteligente.es, cuyo autor, Antonio R. Rico, nos introdujo en una filosofía de inversión llamada Boglehead. Esto supuso un antes y un después en mi forma de ver todo este mundo. Antonio dejó de publicar en ese blog desde hace meses, pero todavía pueden verse las entradas antiguas, que valen su peso en oro. La actividad continúa hoy en día en inversorinteligente.net, donde suelo participar de vez en cuando.

Inversión inteligente + innovación

Otro de los objetivos de estas entradas es ir explicando poco a poco los conceptos básicos sobre inversión inteligente, para que más adelante, pueda contaros cuál fue el primer gran proyecto que se me ocurrió cuando estaba cursando el MBA. En ese proyecto se fusionan innovación e inversión y espero que algún día vea la luz.

¿Te animas a seguirme?

Bitcoin ¿la divisa del futuro o burbuja?

bitcoin (1)Esta semana pensaba seguir hablando sobre la curva de valor, pero durante estos últimos días ha habido noticias muy importantes relacionadas con la moneda virtual Bitcoin, y la actualidad manda.

En mi primer post ya comenté que uno de los temas que iba a tratar en este blog era el ahorro y la inversión. En relación a esta temática, tenía pensado escribir un post sobre el Bitcoin. Los últimos acontecimientos han hecho que adelante la publicación del artículo.

¿Qué es Bitcoin?

Bitcoin es un nuevo concepto de divisa, que surge en el año 2008. Es una moneda electrónica, que ha sido concebida para realizar pagos en internet sin necesidad de intermediarios y no está respaldada por ningún banco o Gobierno. En estos momentos sirve como moneda de pago en muchos de los comercios electrónicos que existen en la red. También existen otras muchas divisas electrónica que han nacido a la sombra de Bitcoin, pero de momento ésta sigue siendo la más popular.

¿Cómo se crea?

Bitcoin se crea mediante un complejo sistema de encriptación, que hace que sea imposible falsificarla o duplicarla. El proceso de generación de nuevos Bitcoins se denomina “Bitcoin Mining” y es una analogía del concepto de extracción en una mina. Para crear un nuevo Bitcoin, es necesario realizar una gran cantidad de cálculos matemáticos, que generan el código de esta criptodivisa. 

El número de Bitcoins es finito, y a medida que se van generando, la dificultad, cálculos y tiempo necesario para “minar” un nuevo Bitcoin aumenta. Esto hace que cada vez sea necesaria más velocidad de cálculo y lo que en un principio podía ser posible con un simple ordenador, ahora requiere computadoras específicamente diseñadas para crear Bitcoins. De hecho, la locura es tal, que hay un auténtico mercado de máquinas diseñadas para esta función, con un coste de varios miles de dólares, como por ejemplo ésta: Terra Miner IV.

¿Cuánto vale un Bitcoin?

Ese es el gran problema. Bitcoin es una divisa tremendamente volátil. Al principio su valor era de unos pocos céntimos de dólar. Durante la primavera del año pasado ya valía unos $200 y al final del 2013 se desató la locura y alcanzó un valor de $1200. Algunos expertos hablaban de que durante este 2014 podía alcanzar los $5000 y que su valor objetivo está en torno a los $100.000.

Incluso personas que estaban consideradas en la red como referentes de la “inversión inteligente” terminaron sucumbiendo a los encantos de Bitcoin:

En estos momentos (3 marzo de 2014) su cotización está en torno a los $565.

Su alta volatilidad está haciendo que su único uso en estos momentos sea meramente especulativo. Además, el hecho de que pueda ser utilizada preservando el anonimato, ha permitido su uso para realizar blanqueo de dinero y actividades ilegales, lo que ha empañado su imagen.

¿Dónde se pueden comprar Bitcoins y cómo se guardan?

Los Bitcoins pueden comprarse y venderse en muchas plataformas que existen en la red. Pueden almacenarse en una cartera electrónica física (wallet), con lo cual es imposible sufrir un robo, o en la nube, custodiado en por esas mismas plataformas donde se hace la compraventa. Esta última opción es más operativa, pero se ha demostrado que es muy insegura, a tenor de lo que se ha conocido esta última semana.

¿Qué ha ocurrido con Bitcoin estos últimos días?

Durante estos últimos días han sucedido una serie de acontecimientos que han hecho temer por el futuro de esta divisa virtual. Mt. Gox, una de las principales plataformas de compraventas de Bitcoins, domiciliada en Tokio y que acaparaba el 20% del comercio mundial de Bitcoins, ha desaparecido sin dejar rastro.

Durante unos días comenzaron a circular rumores de que había sufrido importantes robos por parte de Hackers y que atravesaba dificultades económicas. La gente comenzó a vender sus Bitcoins, lo que hizo que su cotización se desplomase. La caída del precio del Bitcoin fue generalizada, pero más acentuada en el caso de Mt. Gox, donde llegó a cotizar cerca de los $100. Esto produjo una curiosa situación, en la que el Bitcoin tenía cotizaciones muy diferentes en función de la plataforma donde se realizase la compraventa.

Ante esta venta masiva, Mt. Gox decidió hacer un “corralito”, impidiendo recuperar de forma temporal el dinero a sus clientes. Supuestamente iba a ser una situación transitoria hasta que las aguas volvieran a su cauce. Finalmente, el pasado martes 25 de febrero, la página web de Mt. Gox desaparece sin dejar rastro y su cuenta de Twitter se evapora, al igual que el dinero de todos sus clientes.

En estos momentos hay una situación de total desconfianza, aunque no se han producido nuevos desplomes en la cotización.

¿Es Bitcoin una burbuja?

Hasta hace poco se creía que Bitcoin era la divisa del futuro… libre como internet. Estos últimos acontecimientos han demostrado que es muy frágil y su futuro es totalmente incierto.

De momento tiene más pinta de burbuja que de otra cosa. Ya hemos asistido en el pasado a otras burbujas como la de los tulipanes, la burbuja de los mares del sur, la locura .com, o la más reciente del “ladrillo”.

Mi opinión

Creo que Bitcoin es una gran idea en su concepción: una moneda libre, sin control por parte de Bancos ni Gobiernos, que se mueve a la velocidad de la luz, sin intermediarios… pero no deja de ser una utopía, de momento. Hay muchos intereses en juego y no va a resultar fácil que se instaure como divisa universal, porque afecta directamente a los pilares del sistema económico mundial que hay en la actualidad.

Además, mientras siga siendo utilizada como elemento especulativo y su valor no se estabilice, no podrá ser utilizada como forma de pago.

¿Logrará sobrevivir a esta crisis? ¿Crees que es la divisa del futuro u otra burbuja más? ¿Qué opinas de todo esto?